Envíos en 24/48 horas, gratis a partir de 55€ en Península, 65€ Baleares y 100€ Canarias

    • No hay productos en el carrito.
  • Todas las Categorías
    • No hay productos en el carrito.
Portada Articulo Productos Papelería

Y ya llegó septiembre. Se ha colado sin quererlo, nos ha hecho cambiar nuestros esquemas, nuestro ritmo en el día a día. Septiembre es mucho más que un mes en el calendario.

Sigamos en la misma rutina que los días anteriores de agosto o no, debemos reconocer que este mes marca realmente un cambio de ciclo, un comienzo de año, bastante más que el mes de enero. Los propósitos de “año nuevo”, admítelo, no te los planteas en enero, que bastante tenemos con las celebraciones y los poquísimos días libres, si es que hay más de uno. Esos propósitos, las planificaciones, las reestructuraciones, el volver a las prisas, los horarios, las tensiones, etc., tienen lugar en estos días. Es lo que se ha venido llamando en general “La vuelta al cole”, ya tengamos 7 años o 47. Pues vamos a ello con valentía. Bienvenido, Septiembre.

 

Planificar el nuevo curso

Si hay un enemigo de nuestros buenos propósitos, yo diría que es la prisa. Sí, las prisas por tenerlo todo desde el minuto uno preparado, como si mañana no estuvieran las tiendas abiertas. Las prisas por querer llegar a todo y no concedernos esos IMPRESCINDIBLES momentos para planificar nuestra semana, para tener algo de paz en nuestra vida personal sin llegar al agobio y la incertidumbre cada día, sin tener la sensación de salir del paso como podamos, que ya veremos cómo lo solucionamos el día de mañana. Eso no es vivir el día; es sobrevivirlo hasta el día siguiente. Si las planificaciones son muy importantes en un trabajo, cómo no va a merecer nuestra vida un poco de orden para ser nosotros mismos y no marionetas del oportunismo.

Un ejemplo claro lo tenemos en los centros comerciales, en los que nos venden la prisa envuelta en plástico: ensaladas preparadas, botellas de agua y refresco, sándwiches, comida preparada… no solamente son fuente de residuos contaminantes, sino que ni siquiera esas ensaladas terminan de ser saludables para nuestro cuerpo, abundantes en toppings ultraprocesados, aliños y microplásticos provenientes de la manipulación, el sellado y apertura del film. Lo hemos normalizado como si no tuviese consecuencias en nuestra salud, en nuestro futuro y de forma inmediata en nuestro bolsillo. Comprar nuevo cada vez, comprar cada día.

Permítete unos minutos de planificación para pensar qué necesitas cada día si comes fuera y prepárate tu kit básico: botella para el agua, termo, cubiertos, servilleta de tela, recipiente para la comida, para el picoteo entre horas… Proponte hacer un Batchcooking un día a la semana y planifica los almuerzos.  En seguida vas a notar los cambios en tu salud y el ahorro en tu bolsillo.

¿Cómo ahorrar dinero y residuos para la vuelta al cole?

Al igual que en nuestra salud, también debemos pensar en la de nuestros peques: un brick de batido o zumo (o yogur en plástico) cada día suponen unos 175 bricks por curso y niño que se tiran a la papelera del patio (que en casi todas partes va a la basura general y no se recicla, y que tienen una considerable huella de carbono). Incluyen de media entre 23 y 26 gramos de azúcar que, con un solo brick diario, son 4.375g de azúcar extra en el curso. ¡Más de 4kg de azúcar extra en su cuerpecito! Si los compras en pack de 6 (con su envoltura de plástico correspondiente) hacen un total de algo más de 29 packs, que suelen costar desde 0,89€ a 2€.  Supone un gasto de, como mínimo, 29€ durante todo el curso sólo en el brick del recreo. Ahora si además le pones bocata o picoteo, en papel de aluminio o film plástico, ve sumando en dinero y residuos que vas tirando cada día. Apuesta por una buena botella rellenable, que puedas llenar de bebidas saludables y utilizar en todas las salidas, y unos wraps reutilizables, que una vez usados no abultan en sus bolsillos y de los que podrás echar mano en todo momento.  Verás cómo te sale muy a cuenta y les educa en el valor y la reutilización de las cosas en lugar de la cultura del usar y tirar.

Septiembre sigue con las prisas por la vuelta al cole (como si no supiéramos que cada año caen en las mismas fechas) como herramienta para el consumo. Captan la atención de todos los miembros de la familia con comercios repletos de mochilas, packs interminables de bolígrafos, sacapuntas de mil formas, gomas que nos venden como si fueran a borrar todos los problemas de los estudiantes, una infinidad de material escolar envuelto en plástico, hecho de plástico, muchas veces por manitas que lo que deberían hacer es estar es estudiando y siendo personas libres. Parece que tenemos que comprarlo todo antes de saber cuándo y cuánto vamos a necesitar. Y parece que todo lo que tenemos en casa ya “ha caducado” y no sirve. La necesidad transformada en moda, en capricho.

¿Por qué no esperar un poco a tener claro qué necesitamos realmente, y orientar nuestras preferencias hacia productos de bajo impacto ambiental, que generen igualdad y que contribuyan a garantizar la prosperidad de todos? No sólo es bueno para nuestro planeta, sino para la educación de los más pequeños (mientras más tenemos, menos valoramos), para ser consecuentes con nosotros mismos y también para nuestra economía.  Los productos más respetuosos con el medio ambiente y menos contaminantes son generalmente de mayor calidad y tienen mayor vida útil, sabiendo que tras ella no causarán daño en el medio ambiente. Como dice Marie Kondo, experta en deshacerse de las miles de cosas olvidadas que viven en nuestros cajones, “quédate con aquello que te inspire felicidad”. Y yo añado: no compres por prisa aquello que te pueda inspirar culpabilidad. Quédate con lo que te haga sentir orgullo y equilibrio.

 

Material de papelería Zero Waste

Y aquí, donde antes parecía que no existía nada más allá del mundo de plástico en el material escolar de usar, perder, olvidar, tirar a medias, no valorar… se abre todo un universo de calidad y de ecología integral, de respeto tanto a nuestra salud, como al medio ambiente, a quien lo elabora y quien nos lo trae a nuestras manos: colas en metal y en vidrio, plumas recargables, lápices sin tóxicos (para quienes no pueden evitar morderlos) y extensores para aprovecharlos de principio a fin, sacapuntas que nunca se rompen y con los que incluso puedes afilar, tapones de metal para aquellos condenados al club de los capuchones perdidos…

Os animo a que os asoméis a conocer todas las alternativas sostenibles que nos ofrece la web y que os enamoréis de ellas. Hay una alternativa sostenible para cada necesidad, pensadas para durar y de fácil manejo, todo hecho en Europa. Yo aprovecho la ocasión para escribir a pluma una carta de propósitos para un nuevo ciclo.

“Querido septiembre: este año voy a ser más yo. Voy a vivir más en equilibrio conmigo misma. Voy a hacer las cosas lo mejor que pueda, pero todo lo bien que yo sé que debo hacerlo. Voy a respetarme y a cuidarme. Voy a cuidar de nuestro mundo. Para cada necesidad, voy a buscar la mejor opción para cubrirla. Y sé que no voy a fallar, porque no estoy sola.

Bienvenido, Septiembre.”

Avatar for Irene Gonzalez

Irene Gonzalez

Soy Irene González. Bióloga, persona comprometida con nuestro mundo y bimadre timonel de una familia camino al Residuo Cero. Formo parte de Zero Waste España, del grupo de acción Boicot al plástico y de la Comisión Diocesana de Ecología Integral de la Archidiocesis de Madrid. Formadora en talleres de economía doméstica sostenible y de concienciación medioambiental.

Deja tu opinión aquí

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Todas las Categorías