Chicle de verdad, de la selva maya
Chicza hace sus chicles con chicle natural, la savia del chicozapote, un árbol de la selva maya. Los chicleros la recogen haciendo cortes en el tronco, sin talar el árbol, y la procesan las propias cooperativas en México. Así se masticaba chicle antes de que la base sintética, hecha con polímeros derivados del petróleo, lo sustituyera.
Sabor a frutos del bosque
Un chicle afrutado con una mezcla orgánica de moras y bayas, dulce y suave: la alternativa a la menta para quien prefiere un sabor a fruta.
Orgánico y biodegradable
Todos los ingredientes son de agricultura ecológica certificada. Al no llevar polímeros sintéticos, la marca lo presenta como un chicle biodegradable. Aun así, tíralo envuelto en un papel a la basura, nunca al suelo: tarda en deshacerse y se pega igual.
Con azúcar de caña y agave
Este chicle sí lleva azúcar: zumo de caña orgánica evaporado y sirope de agave orgánico. Es vegano, sin gluten, kosher y sin conservantes.
¿Por qué elegir un chicle sin plástico?
Un chicle convencional es, en la práctica, un trozo pequeño de plástico que se mastica y se tira. Su goma base sintética no se descompone: por eso las manchas negras de las aceras son chicles pegados durante años, y cuesta mucho dinero quitarlas. Además, como cualquier plástico, con el tiempo se fragmenta en trozos cada vez más pequeños. Cambiar a un chicle natural es de los gestos más fáciles para dejar de llevarse plástico a la boca: sabe igual de fresco, se mastica igual y la base viene de un árbol, no del petróleo.
Ingredientes
Zumo de caña orgánica evaporado, goma base orgánica, sirope de agave orgánico y aroma de mezcla de moras orgánico.
Formato y envase
Cajita de cartón de 30 g de chicles. Guárdala en un lugar fresco y seco.












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