Descripción del jabón de verbena de Marsella
Este jabón de verbena es una pastilla de jabón de Marsella perfumada pensada para quien quiere una ducha fresca y limpia sin volver al gel en botella. Parte de una base de jabón vegetal de Marsella y se enriquece con aceite de almendras dulces y manteca de karité, en una fórmula sobreengrasada que da una espuma cremosa y deja la piel suave, sin sensación de tirantez. Vale para manos y cuerpo, a diario y para todo tipo de pieles.
El perfume, desarrollado con un perfumista de Marsella, es cítrico y chispeante: abre con verbena y bergamota, pasa por un corazón de té y jengibre y se asienta en un fondo de cedro y maderas blancas. Fresco y verde al principio, ligeramente especiado después, con un final amaderado que le da personalidad. Si te gustan los aromas limpios y vivos, este es el tuyo; si prefieres algo más floral o dulce, en la misma gama tienes lavanda, pétalos de rosa o almendras y miel.
La fórmula lleva un 97 % de ingredientes de origen natural y no incorpora colorantes sintéticos. Y en formato sólido de 125 g cada pastilla te ahorra una botella de plástico de gel: en la ducha, en el lavabo o de viaje.
Composición del jabón de verbena
- Jabón vegetal de Marsella: la base limpiadora, elaborada a partir de aceites vegetales, sin grasa animal.
- Aceite de almendras dulces: emoliente, ayuda a mantener la piel suave y flexible tras el lavado.
- Manteca de karité: nutre y aporta confort a la piel; es lo que hace que la espuma resulte untuosa.
- Perfume de verbena y bergamota: con notas de té, jengibre, cedro y maderas blancas, creado en Marsella.
- 97 % de ingredientes de origen natural.
Modo de empleo
Humedece la piel y la pastilla, frótala entre las manos o directamente sobre el cuerpo hasta obtener espuma, masajea y aclara con abundante agua. Sirve como jabón de manos y como jabón corporal en la ducha; puedes usarlo todos los días.
Uso externo. Evita el contacto con los ojos y, si ocurre, aclara con agua limpia. Como con cualquier producto perfumado, si tienes la piel muy reactiva prueba primero en una zona pequeña.
Mantenimiento
Lo que más alarga la vida de una pastilla es que se seque entre usos. Déjala sobre una jabonera con drenaje, de madera o de luffa, y evita que quede en un charco de agua: un jabón que se seca bien dura semanas más que uno que se queda húmedo. Para llevártelo de viaje, espera a que esté seco y guárdalo en una cajita reutilizable. Cuando se acabe, no queda ningún envase que tirar: solo el sobre de papel.
Embalaje del jabón de verbena
La pastilla de 125 g llega envuelta en un sobre de papel impreso con la información del producto, reciclable con el papel y cartón.






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