Después de probarlos en nuestra propia rutina, podemos decir que incorporar la limpieza lingual marca un antes y un después en la higiene bucal, especialmente cuando se hace de forma constante y con un material adecuado.
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Mantener una buena higiene bucal diaria va mucho más allá del cepillado. Los raspadores y limpiadores linguales son una herramienta sencilla y eficaz para completar tu rutina, ayudando a eliminar la placa bacteriana que se acumula en la lengua y mejorando notablemente la sensación de limpieza en la boca. En esta categoría encontrarás raspadores linguales pensados para un uso diario, fabricados en materiales duraderos y fáciles de limpiar.
Preguntas frecuentes sobre nuestros raspadores linguales
¿Qué es un raspador o limpiador lingual?
¿Por qué es importante la limpieza de la lengua?
¿Qué tipos de limpiadores linguales hay?
Raspadores linguales de cobre: muy valorados por sus propiedades antibacterianas naturales. En nuestra experiencia, son especialmente eficaces eliminando la placa bacteriana de la lengua y dejando una sensación de limpieza muy notable desde los primeros usos.
Raspadores linguales de acero inoxidable: una opción resistente, neutra y muy fácil de limpiar, ideal si buscas máxima durabilidad y un mantenimiento sencillo.
Cepillo lingual de madera: pensado para quienes prefieren materiales naturales y una limpieza más suave. Es una alternativa interesante para complementar la rutina de higiene bucal diaria.
También existen limpiadores linguales de plástico, aunque no los recomendamos. Suelen deteriorarse con facilidad y liberan microplásticos, algo que preferimos evitar siempre y, en especial, en un producto de uso diario dentro de la boca.
Por eso apostamos únicamente por materiales resistentes y duraderos, que mantengan su eficacia con el tiempo y encajen mejor en una rutina de higiene consciente.
¿Cómo elegir un limpiador lingual?
Material: el cobre destaca por sus propiedades antibacterianas, mientras que el acero inoxidable ofrece máxima durabilidad y facilidad de mantenimiento.
Sensibilidad: si tienes la lengua sensible, el cepillo puede ser tu mejor opción.
Facilidad de limpieza: un raspador fácil de enjuagar invita a usarlo a diario. El acero inoxidable es el más fácil de limpiar y mantener.
Rutina: lo más importante es que encaje bien en tu día a día para que la limpieza lingual sea un hábito constante.
En nuestro caso, el raspador de cobre ha resultado especialmente eficaz eliminando la placa bacteriana de la lengua sin esfuerzo y con muy buenas sensaciones desde los primeros usos.